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A finales de los 50' y
principios de los 60' se llevaron a cabo en Checoslovaquia
miniaturas en las escalas 1/50 a 1/43 que estaban ejecutadas en
baquelita, un material que precedió a nivel industrial al
plástico y que es famoso porque de él estaban hechos los
teléfonos de la época. Aquellos modelos estaban bien diseñados,
pero eran muy simples y contaban con una única pieza que
representaba a la carrocería, con ventanas incluidas. Para
fortalecer algunos de estos modelos, la base llevaba atornillada una pieza
de metal que aumentaba al peso de los coches lo cual, unido a
los neumáticos de caucho, permitía que estos juguetes alcanzaran
buenas velocidades. De esta forma se reprodujeron los modelos
más antiguos de Skoda durante los años 50'. También existieron
modelos Tatra, como el famoso T603.
Poco a poco se tendió a utilizar el plástico y que las escalas
aumentaran desde 1/50 hasta 1/43. A principios de los 60' la empresa checa
Igra se hizo con muchos de estos moldes primitivos y los siguió
produciendo ya en plástico.
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