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Corría el año 1968, en Francia los estudiantes
luchaban en las calles y la guerra fría estaba en uno de sus momentos
más tensos. En este contexto, Dinky Toys Francia lanza una miniatura que
estaba llamada a ser histórica: la del Moskvitch. Aquel modelo
presentado en el salón de París de 1966 representaba un claro y
presuntuoso intento de la URSS para entrar en el mercado europeo, ya que
sus líneas eran muy modernas para su época (el Fiat 124 apareció el
mismo año) y sus prestaciones nada desdeñables contextualmente. Dentro
de las miniaturas de Dinky de su época más esplendorosa, el Moskvitch no
destaca particularmente, aunque desde luego es una estupenda realización
con suspensión, dirección y apertura de capó. Como fuere, lo que
destaca de este modelo es el atrevimiento, el guiño gamberro y
oportunista, la provocación de lanzar a la venta un coche ruso en un
momento tan delicado para Europa. Con el cese de la producción de este
modelo en 1971, el molde original fue vendido a la empresa soviética
Radon en la que se prolongó la aventura de este modelo.
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