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En 1992 comienza la aventura de Vitesse con las
miniaturas Renault cuando aparece en el mercado un formidable
modelo que representa el nuevo buque insignia de Renault. El
coche a escala sorprende a todos por sus calidades y acabados, que
empezaban a intuirse en las nuevas realizaciones de la casa
portuguesa cuyo catálogo había estado ceñido poco más que al 2CV
y al Escarabajo clásicos. Este primer gran Renault de Vitesse, al
que siguieron el Twingo y el Laguna, sentó un formidable precedente
que hizo tambalearse a Solido y palidecer de envidia a Minichamps.
Aparecieron diferentes versiones del Safrane, en las que solían
cambiar detalles tan sutiles como los adornos de madera del
detallado salpicadero. La versión más distinguible es la Baccara
que apareció en 1994. |