|
El SEAT 131
llegó en 1975 para situarse por debajo del tope de gama 132. A lo largo
del tiempo el coche evolucionó en distintas versiones y acabados y tuvo un
éxito ininterrumpido hasta que dejó de producirse en 1982. Fue la casa
Pilen la que lanzó una miniatura en 1977 que resultaba excelente, aunque
más simple que las primeras series que esta casa puso a la venta a
principios de la década. Representando a la segunda versión del 131 con
doble óptica redonda, contaba con base metálica, suspensión y puertas que
se abrían. Dos años después aparecería el modelo de Mira, que resulta
extraordinariamente similar, casi idéntico. En el frontal de los 131 se
hayan las mayores diferencias entre ambas marcas: los faros del Pilen
están pintados a mano sobre el frontal, al igual que las luces integradas
en el paragolpes, mientras que en el modelo de Mira los faros forman parte
de una pieza de plástico transparente que atraviesa el interior del
frontal. El embellecedor delantero también es distinto. El de Pilen está
más elaborado por estar pintado, mientras que el modelo de Mira lo
resuelve con una pieza en plástico que en muchos modelos no encajaba
exactamente. Aunque en ambos modelos la base, que integra los parachoques,
es de metal, el de Pilen tiene un aspecto más robusto que el de Mira,
quizás debido a las ligeras llantas de plástico de este último. La casa
Mira llevó a cabo infinidad de versiones con la base del precioso SEAT
131. Sin embargo, ninguna de las dos empresas se interesaron en el 131
Break, del que existía en Italia una interesante versión de la casa
Mercury. En los años 80' Guiloy heredó los moldes de Pilen y relanzó los ya
desfasados SEAT 131 y 1200 Sport, simplificando los modelos al
máximo. Bases y parachoques pasaron a ser de plástico y, en última
instancia, se sustituyeron las ruedas originales por feas ruedas botón. |